
Hay corazones caprichosos, competitivos y hay corazones precavidos, reacios a dejarse amar por miedo a ser lastimados.
Ese miedo no siempre es sonso, no deberíamos dejar que cualquiera llegue a nuestro corazón.
Una vez que alguien encuentra el lazo de plata y llega a nuestro corazón, es para siempre.
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